martes, marzo 07, 2006

MAYORDOMO DE LA INFLUENCIA


Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios. (Heb. 12: 12-15).

Estas palabras debieran enseñarnos cuán cuidadosos debiéramos ser para no cortar el hilo de nuestra fe espaciándonos en nuestras dificultades, hasta que nos parezcan grandes a nuestros ojos y a ojos de los demás, que no pueden leer nuestra vida interior, del corazón. Todos debieran recordar que la conversación tiene una gran influencia para bien o para mal. . . No permitáis que el enemigo emplee vuestra legua. . . No ejerzáis una influencia que podría abrir la mano de algún alma temblorosa que se aferra de Dios. . .

Las gracias del Espíritu de Cristo deben ser grandemente apreciadas y reveladas por los hijos e hijas de Dios. Mediante su humildad, su penitencia, su deseo de ser semejantes a Jesús, de ser amoldados a su voluntad mediante la práctica de sus lecciones en la vida diaria, lo honrarán.-RH 24-8-1897.

"Vosotros labranza de Dios sois" (1 Cor. 3: 9). Tal como uno se complace en cultivar un jardín, Dios se deleita en sus hijos que crecen. Un jardín exige constante trabajo. Es necesario arrancar las malas hierbas; es necesario cultivar nuevas plantas; hay que podar las ramas que se desarrollan con demasiada rapidez. Así trabaja el Señor por su jardín; así cuida sus plantas. No puede gozarse en ningún desarrollo que no revela las virtudes del carácter de Cristo. La sangre de Jesús ha logrado que los seres humanos sean el tesoro de Dios. Por lo tanto, ¡cuán cuidadosos debiéramos ser en no manifestar demasiada libertad en arrancar las plantas que Dios ha colocado en su jardín! Algunas plantas son tan débiles que apenas tienen vida, y a éstas Dios dedica especial cuidado.

En vuestro trato con los demás seres humanos, no olvidéis nunca que aquellos son propiedad de Dios. Sed bondadosos; sed compasivos; sed corteses. Respetad lo que Dios ha adquirido. Trataos unos a otros con amabilidad y

viernes, marzo 03, 2006

MAYORDOMO DE TUS FUERZAS

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. (Mar. 12: 30).

A cada hombre se le encomiendan dones individuales, talentos definidos. Algunos consideran que estos talentos están limitados a ciertos hombres poseedores de capacidades mentales superiores y de genio. Pero Dios no ha restringido el otorgamiento de sus talentos a unos pocos favorecidos. A cada cual se le confía algún don especial en el cual el Señor lo considerará responsable. El tiempo, la razón, los medios, la fuerza, las facultades mentales, la ternura de corazón: todos estos son dones de Dios, confiados para que se los emplee en la gran obra de bendecir a la humanidad.- SDABC5 1100.

En su capital de fuerza, se ha confiado un precioso talento a los hombres para que trabajen. Es de más valor que cualquier depósito bancario y debe ser apreciado altamente. . . Es una bendición que no puede ser comprada con oro o plata, casas o tierras; y Dios requiere que la usemos sabiamente. Nadie tiene derecho a sacrificar este talento a la influencia corrompida de la inacción. Todos son responsables tanto por el capital de las fuerzas físicas como por el de los recursos pecuniarios. . .

Muchos de los que siguen a Cristo tienen que aprender todavía la lección esencial del contentamiento y la diligencia en los deberes necesarios de la vida. Requiere más gracia, y más severa disciplina de carácter, el trabajar para Dios como mecánico, negociante, abogado o agricultor, cumpliendo los preceptos del cristianismo en los negocios de la vida, que el trabajar como misioneros reconocidos. Se requiere vigoroso nervio espiritual para introducir la religión en el taller, la oficina, santificando los detalles de la vida diaria, y ordenando toda transacción de acuerdo con la norma de la Palabra de Dios. Pero esto es lo que el Señor requiere. -CM 212-214.

La religión y los negocios no van separados; son una sola cosa. La religión de la Biblia ha de entretejerse con todo lo que hacemos o decimos. Los agentes divinos y humanos han de combinarse tanto en las realizaciones temporales como en las espirituales. . . Dios ha proclamado principios que son los únicos que hacen posible esta cooperación. Su gloria debe ser el motivo de todos los que colaboren con él.-PVGM 328, 329. 65

miércoles, marzo 01, 2006

MAYORDOMOS DE LA VERDAD

Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma. (Sal. 66: 16).

Donde hay vida hay crecimiento; en el reino de Dios hay constante intercambio: se recibe y se da; se recibe, y se le devuelve al Señor lo que es suyo. Dios obra por medio de cada verdadero creyente, y la luz y las bendiciones son dadas de vuelta en la obra que el creyente realiza. De este modo aumenta la capacidad de recibir. Al impartir los dones celestiales, el creyente deja espacio para que frescas corrientes de gracia y verdad fluyan al alma desde la fuente viva. Mayor luz, conocimiento y bendiciones más amplios llegan a pertenecerle. En esta obra, que se realiza en torno de cada miembro de iglesia, se halla la vida y el crecimiento de la iglesia. Aquel cuya vida consiste en recibir siempre sin dar jamás, pronto pierde las bendiciones. Si la verdad no fluye de él hacia los demás, pierde su capacidad de recibir. Debemos impartir las bondades del cielo si queremos bendiciones frescas.-T6 448.

Al impartir el conocimiento de la verdad, éste aumentará. Todos los que reciben el mensaje del Evangelio en su corazón anhelarán proclamarlo. El amor de Cristo ha de expresarse. Aquellos que se han vestido de Cristo relatarán su experiencia, reproduciendo paso a paso la dirección del Espíritu Santo: su hambre y sed por el conocimiento de Dios y de Cristo Jesús, a quien él ha enviado; el resultado de escudriñar las Escrituras; sus oraciones, la agonía de su alma, y las palabras de Cristo a ellos dirigidas "Tus pecados te son perdonados".

No es natural que alguien mantenga secretas estas cosas, y aquellos que están llenos del amor de Cristo no lo harán. Su deseo de que otros reciban las mismas bendiciones estará en proporción con el grado en que el Señor los haya hecho depositarios de la verdad sagrada: Y a medida que hagan conocer los ricos tesoros de la gracia de Dios, les será impartida cada vez más la gracia de Cristo. Tendrán el corazón de un niñito en lo que se refiere a su sencillez y obediencia sin reservas. Sus almas suspirarán por la santidad, y cada vez les serán revelados más tesoros de verdad y de gracia para ser transmitidos al mundo.-PVGM 113, 114